UNAS PAGINAS DE HISTORIA ...
Fundada hace más de 2.000 años en el fondo del Golfo
de Morbihan, Darioritum se extiende ampliamente sobre la colina
de Boismoreau, dominando un emplazamiento de varadero en cruce de
rutas comerciales terrestres y marítimas.
Nombrada capital de los venetes, la ciudad galorromana se organiza
alrededor de un extenso forum, centro administrativo y político
de todo el territorio.
Al fin del tercer siglo, la construcción de un castrum sobre
la colina vecina del Mené será la base de la ciudad
fortificada de la Edad Media.
Pero es entonces una ciudad con dos núcleos que se extiende,
por parte intramuros alrededor de la catedral y por otra parte en
el emplazamiento de la ciudad galorromana cerca de la iglesia san
Patern.
Desde
el siglo V, Vannes es la sede de un obispado. Las obras arqueológicas
atestiguan del resurgimiento urbano durante los siglos XII y XIII.El
mantenimiento y la extensión de las murallas es la preocupación
de los duques de Bretaña. Jean II (1287/1305) ofrece al obispo
Henri Tors su castillo de la Motte, antigua fortaleza construida
durante el siglo X.
Una audiencia se establece en la Cohue frente a la catedral. Poco
a poco, una verdadera red urbana se establece alrededor de aquellos
edificios.Al final de la Edad Media , Vannes se convierte en la
capital de los duques de Monfort.Terminadas la guerra de sucesión
de Bretaña, Jean IV (1365/1399) decide la construcción
de su castillo de l’ Hermine y la extensión del recinto
urbano que pasa de 5 a 10 hectáreas y que resulta adaptado
a la utilización de los cañones. Vannes celebra el
culto de San Vicente Ferrer, monje valenciano muerto en 1419 en
una casa de la plaza que lleva el nombre de su luga de nacimiento.
Sus restos descansan en la catedral donde se puede ver un cuadro
representándole pregonando en Granada.
Es en Vannes que, en 1532, el rey Francisco I° encuentra a los
diputados bretones para decidir la incorporación de Bretaña
a Francia.En 1675, el parlamento de Bretaña, obligado a dejar
Rennes por Vannes, da impulso a numerosas construcciones. Así
fueron realizados los palacetes que bordean la calle Saint Vincent
o la plaza des Lices.
En el mismo tiempo, los suburbios de la ciudad acogen durante el
siglo XVII numerosos edificios religiosos. Cerca del puerto quedan
el convento de las Carmelitas o la fachada barroca de la capilla
de las ursulinas.Durante el siglo XIX dos factores engendran un
crecimiento de la red urbana en una ciudad que parecía caida
en estado de letargo: la llegada del ferrocaril en 1862 y la instalación
de dos regimentos de artillería que permiten un renuevo de
actividad.Pequeñas industrias y urbanizaciones se extienden
cerca de la estación y después en los barrios del
oeste que llegan a ser residenciales. Nuevas calles se abren: aunque
dan la vuelta a las viejas murallas, aquéllas sufren algunos
daños.Con el Segundo Imperio, muchos esfuerzos son dedicados
a la construcción de edificios públicos entre los
cuales los del gobierno civil o el Ayuntamiento.Es después
de la segunda guerra mundial que se inicia un fuerte crecimiento.Durante
los años 1960/1970, la creación de áreas de
urbanización en Kercado y Menimur ha modificado hondamente
el conjunto urbano que hoy crece y sobrepasa los límites
del municipio.Sin embargo, Vannes ha sabido preservar y valorar
su casco antiguo mediante un plan de protección aprobado
en 1982.
Desde la comarca de Vannes, se pueden hacer tres tipos de cruceros.
El Golfo de Morbihan y sus alrededores forman una cuenca ostreícola
muy famosa.
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